Una nueva prohibición
Es una locura inevitable . Así cantaba Raf allá por 1988, pero estas tres palabras cobran más relevancia que nunca tras leer lo sucedido en Ámsterdam. La ciudad holandesa ha tomado una decisión drástica respecto a los espacios públicos municipales, hasta el punto de que, desde el 1 de mayo, ya no es posible exhibir anuncios que promuevan el consumo de carne . Una prohibición que también se ha extendido a los combustibles fósiles. ¿Existe el habitual motivo ecologista detrás de esta decisión, o hay algo más?
Medio ambiente y salud
Los políticos locales impulsaron esta prohibición, argumentando que tanto la carne como los combustibles son incompatibles con los objetivos de Ámsterdam, especialmente en materia de medio ambiente y salud. Restaurantes y establecimientos de comida rápida (entre otros) se han visto perjudicados, ya que los carteles que anuncian filetes o hamburguesas (como en las paradas de autobús) ya no estarán permitidos en los espacios públicos municipales. Sin embargo, los periódicos, los medios de comunicación en general y los escaparates están exentos de la nueva normativa.
Las multas previstas
Detrás de esta decisión política subyace la convicción de que los combustibles fósiles y la ganadería intensiva son los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los Verdes y el Partido Animal fueron los principales impulsores de la regulación, aunque su implementación sería gradual a lo largo de 2026, imponiéndose multas únicamente por infracciones reiteradas.






































