Un grave daño al territorio
La idea de crear un grupo pro-ambientalista de derechos de los animales vuelve periódicamente al centro del debate. parque natural en las montañas DauniUn proyecto presentado como una medida de protección ambiental, pero que, en cambio, corre el riesgo de dañar gravemente un territorio que se ha conservado a lo largo del tiempo gracias a quienes viven y trabajan allí a diario. Los Subapeninos de Daunia no son una tierra "salvaje" que deba protegerse de la intervención humana, sino un paisaje moldeado a lo largo de los siglos por agricultores, ganaderos, cazadores y comunidades locales, capaz de mantener un equilibrio complejo y virtuoso entre las actividades humanas y el entorno natural. Es este equilibrio el que representa el verdadero valor ambiental de la zona.
Emergencia de jabalí
Ignorar esta realidad significa no abordar los problemas concretos de la región, empezando por la gestión de la fauna silvestre. La crisis del jabalí es evidente: daños a los cultivos, riesgos para la seguridad y un equilibrio de la fauna comprometido. Sin embargo, en el debate sobre los parques, quienes desempeñan un papel vital en el control de la fauna silvestre a menudo son deslegitimados, solo para luego recurrir urgentemente a la intervención de cazadores y controladores de fauna silvestre en situaciones críticas, como la peste porcina africana. Una contradicción difícil de ignorar. La pretensión de proteger el medio ambiente y los animales, pero el resultado corre el riesgo de abandonar las tierras, marginar la agricultura y excluir a las comunidades locales de los procesos de toma de decisiones. Esto es el resultado de un ambientalismo ideológico, muy alejado de la realidad de las zonas del interior y más preocupado por eslóganes y mandatos públicos que por una gestión territorial concreta y responsable.
Conflictos y desconfianza
Antes de introducir discretamente nuevas restricciones o crear enormes parques, sería necesario involucrar y escuchar a los terratenientes, agricultores y ciudadanos. De hecho, ellos han sido los principales custodios del territorio, y así ha sido durante siglos. Imponer un parque desde arriba, sin consentimiento, alimenta el conflicto y la desconfianza, además de suscitar preocupaciones legítimas de que ciertas iniciativas estén motivadas por intereses políticos en lugar de preocupaciones ambientales genuinas. Estas preocupaciones del mundo ambientalista están completamente ausentes en el caso del desastre que la energía eólica y solar siguen causando en nuestro territorio.
Informar en los lugares correspondientes
ArciCaccia está dispuesta a denunciar en todos los foros pertinentes que la protección del medio ambiente no surge de prohibiciones abstractas ni de decisiones impuestas desde arriba, sino de la participación activa de quienes viven en la tierra, la conocen y la respetan. De lo contrario, corremos el riesgo de traicionar aquello que decimos defender. Los Montes Dauni no necesitan ser "salvados" por quienes los observan desde lejos, sino por el respeto, la escucha y el apoyo real a la economía agrícola, forestal y ganadera. Este apoyo concreto ya lo proporciona la comunidad cinegética, a su pequeña escala, a través del turismo, las empresas de gestión de la fauna silvestre, las compensaciones por los daños causados por la fauna y los numerosos festivales que cada año realzan y visibilizan a las numerosas comunidades de nuestra querida provincia de Foggia (fuente: ArciCaccia Foggia).







































