Una contención esencial
Con el inicio de la nueva temporada de caza, crece entre los cazadores un fuerte sentimiento de frustración e injusticia. Una vez más, decisiones políticas tardías y sesgadas corren el riesgo de impedir que muchos aficionados ejerzan un derecho legal: la caza tradicional, practicada en derogación de... especies como el estornino y el pinzón vulgarEsta situación resulta aún más paradójica si se tiene en cuenta que, al menos en el caso del estornino, se trata de una especie cinegética en muchos países europeos, y su contención se considera esencial para limitar los graves daños a la producción agrícola, en particular a los olivares, viñedos y frutales. Esta contención también puede lograrse con medidas que van más allá de la reducción de las poblaciones, que en sí mismas son muy pequeñas.
Protección del mundo agrícola
El pasado mes de junio, la Conferencia Estatal-Regional aprobó un plan nacional que autoriza, de forma controlada y con cifras precisas, la caza, aunque muy limitada, de 581.302 pinzones y 230.242 estorninos. Esta medida responde tanto a la necesidad de proteger el sector agrícola como al deseo de potenciar una tradición profundamente arraigada en las zonas rurales italianas. Sin embargo, hasta la fecha, solo unas pocas de las regiones implicadas en el plan de distribución —incluidas Lombardía, Liguria y la provincia autónoma de Trento— han aprobado e implementado exenciones relacionadas con las prácticas de caza tradicionales. Otras, a pesar de haber participado activamente en el proceso de toma de decisiones (incluidas Toscana, Emilia-Romaña, Lacio, Umbría, Marcas, Véneto, Apulia y Abruzos), permanecen estancadas, dejando a miles de cazadores en la incertidumbre y sin poder practicar una actividad histórica y legítima.
Gestión responsable de la tierra
UCIM, la rama de especialistas en migración de Federcaccia, hace un llamamiento claro y decidido a todas las regiones interesadas: es hora de demostrar valentía política, responsabilidad institucional y, sobre todo, respeto por quienes cazan con pasión, destreza y legalidad. Los cazadores no piden privilegios, sino equidad, uniformidad de normas y el derecho a participar en la gestión responsable del territorio, donde, como se reconoce en numerosos documentos europeos, la caza puede aportar beneficios sociales, culturales y económicos. Durante años, el estornino pinto ha sido una de las principales causas de daños a los cultivos en el campo italiano, por lo que se han implementado exenciones de caza distintas a la caza tradicional. El pinzón vulgar, por su parte, es una especie abundante y no amenazada que siempre ha formado parte integral de la cultura cinegética tradicional, especialmente en las zonas montañosas del país. El ejemplo virtuoso de Liguria demuestra que la gestión sostenible es posible: se han aprobado exenciones junto con proyectos e intervenciones ambientales para mejorar y proteger las tierras agrícolas.
Pequeñas cantidades
Esta es la dirección que debemos tomar: no una prohibición general e ideológica, sino un enfoque equilibrado basado en datos científicos, normas claras y sentido común. En un país moderno y civilizado, es inaceptable que un derecho reconocido a nivel nacional se aplique de forma irregular, especialmente después de años de lucha para obtener datos oficiales sobre las "pequeñas cantidades" que permiten exenciones. Esta disparidad genera disparidades y desigualdades entre los ciudadanos de diferentes regiones, en conflicto directo con los principios constitucionales de equidad y uniformidad de la acción administrativa. La caza sostenible es parte integral de la identidad rural italiana. Es una actividad regulada, beneficiosa para la agricultura y una herramienta importante para la gestión de la fauna y el territorio. Apoyar las exenciones significa combinar conservación, tradición y gestión responsable del territorio (UCIM – Unione Cacciatori Italiani Migratoristi).







































