Se están contabilizando los daños.
El lobo ataca de nuevo en la zona de Arezzo Y así sucede en la granja Edigio Marcia, que una vez más evalúa los daños de un brutal ataque ocurrido hace unos días en Campogialli. El saldo es dramático: 18 ovejas resultaron heridas, algunas de ellas atacadas en el acto y otras gravemente heridas. Lo más aterrador es el incidente: el ataque ocurrió a plena luz del día, lo que demuestra que el depredador ya no teme la presencia humana y se acerca a zonas concurridas y residenciales.
Situación insostenible
«Nos enfrentamos a una situación insostenible», explica Egidio Marcia, con un tono que evoca la frustración de quien ve cómo el sacrificio de toda una vida se desvanece. «Ver morir a nuestros animales a plena vista es un golpe devastador. El daño económico es enorme, agravado por la profunda sensación de impotencia y el temor por la seguridad de quienes viven y trabajan en estas zonas. Tras años de ataques, el rebaño ha quedado diezmado y la supervivencia de mi granja está seriamente comprometida». Más allá de las pérdidas directas, el ataque ha afectado gravemente el bienestar de los animales supervivientes, que se encuentran en estado de shock, lo que repercute drásticamente en la producción de leche, interrumpiendo la cadena de suministro y la disponibilidad de productos en los mercados de Campagna Amica.
Criadores al límite de sus fuerzas
«¡La alarma está en rojo!», declaró Coldiretti. «El caso de Marcia en Campogialli es un nuevo grito de auxilio de nuestros agricultores, a quienes no se les puede pedir que sirvan de "banquetes" para los lobos. El Plan Nacional de Gestión debe ir más allá de un simple borrador y convertirse en una herramienta operativa que permita medidas de contención específicas y concretas, como ya ocurre en otros países de la UE. La convivencia forzada y sin restricciones está acabando con nuestras explotaciones: necesitamos la valentía para pasar de la protección absoluta a una gestión responsable que priorice a quienes viven y cuidan la tierra». Según la organización agrícola, el riesgo reside en el abandono permanente de las zonas del interior: «Cuando un agricultor cierra su explotación, la tierra pierde a su guardián. Sin la presencia de agricultores y animales de pastoreo, nuestras colinas y montañas se enfrentan a la degradación. Proteger a los pastores significa proteger la biodiversidad, la economía local y la seguridad de todos los ciudadanos. El tiempo se acaba y las respuestas están ahora». (Fuente: Coldiretti Arezzo)




































