La excepción del mundo de la caza
¿Qué diferencia a...? Alemania ¿Por qué la baja tasa de caza en Italia, en comparación con otras naciones europeas, ha provocado un aumento en el número de cazadores practicantes en los últimos años, siendo Italia prácticamente la única excepción en el panorama cinegético europeo? Esta pregunta y las consideraciones subsiguientes impulsaron a la Federación Italiana de Caza a promover una reunión de trabajo específica sobre el tema, organizada por el Comité Directivo de FACE, la Federación Europea de Asociaciones de Caza, el 4 de noviembre en Roma. Se trata de un tema de gran interés e importancia para todos los cazadores, no solo para las asociaciones que los representan, como destacó el presidente de FACE, Laurens Hoedemaker, en su discurso de apertura, agradeciéndole la iniciativa, y del cual depende inevitablemente el futuro mismo de la caza.
Cómo fue posible el crecimiento
Máxima atención y expectación aguardaban la presentación de Helmut Dammann-Tamke, presidente de la Deutscher Jagdverband (DJV), la Asociación Alemana de Cazadores. En su clara y detallada exposición, Tamke destacó varios factores que han propiciado el crecimiento —que él mismo calificó de «inimaginable»— del número de cazadores, con un aumento del 41 % respecto a hace treinta años. Entre estos factores se encuentra, sin duda, la creciente abundancia de especies cinegéticas, como los ungulados, en comparación con el descenso de la denominada caza mayor sedentaria, que, no obstante, se encuentra presente en cantidades satisfactorias en casi todos los distritos. A continuación, subrayó la relación entre la caza y la propiedad de la tierra, de modo que los propietarios de terrenos forestales o agrícolas deben ser miembros de una asociación de cazadores, lo que también les confiere un peso político significativo. Muchas asociaciones territoriales pertenecientes a la DJV están reconocidas como asociaciones de protección ambiental en el estado donde están establecidas. Esto significa que participan, al menos en la fase consultiva, en los procesos de toma de decisiones relacionados con cuestiones medioambientales, desempeñando un papel importante.
La actitud de la sociedad
Dos hallazgos particularmente notables se relacionan con la composición de los cazadores alemanes: en los últimos 10 años, las mujeres cazadoras han aumentado del 20 % al 28 % del total, con una edad promedio de 35 a 33 años, y los cazadores urbanos han pasado del 19 % al 23 %. Este fenómeno es objeto de estudio por parte del propio DJV, que, entre los factores subyacentes, además de los ya mencionados, destaca una actitud favorable hacia la caza en la sociedad alemana, basada en dos cambios: uno en los hábitos alimenticios, donde se consume menos carne, pero se buscan productos de mayor calidad y cada vez más sostenibles; y otro en el clima. En Alemania, los cazadores, al proteger los bosques mediante la gestión de la fauna silvestre, son percibidos como protectores del clima, un hecho que también reconocen los Verdes alemanes.








































