Ves algunas cosas "hermosas"
Muchos grupos sociales se han convertido en un receptáculo para la mayor estupidez, o, para ser más amables, la mayor ingenuidad. No solo son los lugares de reunión predilectos de los llamados... "haters" o odiadores profesionales, como se les suele llamar a quienes se pasan el día criticando, desacreditando y odiando abiertamente a quienes no están de acuerdo con ellos, pero también encontramos a bastantes personas publicando imágenes o vídeos provocativos. Si hablamos de grupos de caza, que conocemos bastante bien, siempre vemos cosas muy buenas durante la temporada de caza (por así decirlo).
La impunidad de quienes publican
Fotografías de morrales de caza anticuados, incluyendo especies no cazables durante el período capturado; imágenes de menores deambulando con rifles al hombro o, peor aún, amartillados; salidas de caza en días de poca actividad cinegética; fotos de zorzales cazados con cuatro, cinco o seis rifles para justificar la abundancia de presas, olvidando que la ley prohíbe el rececho con más de tres personas; y así sucesivamente. Una situación que no podríamos explicar ni siquiera invocando una creencia consciente o inconsciente en la impunidad por parte de quienes la publican, sino simplemente motivada por una grave negligencia e imprudencia.
Indisciplina e indiferencia
Algunos podrían estar convencidos de que el carácter "privado" del grupo basta para evitar riesgos, pero, sinceramente, ¿cómo podemos engañarnos pensando que en grupos con decenas de miles de miembros no habrá alguien dispuesto a aprovechar la oportunidad? Además, proyectar una imagen de indisciplina e indiferencia hacia las normas solo perjudica a toda la industria cinegética, que ya navega por aguas turbulentas a diario. En resumen, antes de publicar, pensemos con detenimiento, y solo cuando estemos completamente seguros de la autenticidad de las fotos y los vídeos daremos luz verde a la publicación final. Nunca nos arrepentiremos (fuente: ANUU/Palumbus)








































Así que el problema no son los que infringen la ley, sino la estupidez de publicar lo que han hecho. Ridículo.