Después de las vacaciones
Pasamos las vacaciones de Navidad en una polémica ciertamente innecesaria sobre una ley vigente en el país. modificaciones al presupuesto aprobadoUna controversia extremadamente engañosa iniciada por la Asociación de Caza Libre a raíz de una enmienda con motivaciones políticas para simplificar el régimen fiscal de la caza privada. De hecho, dicha enmienda no suprime ni debilita la caza social, no modifica la Ley 157/92, no afecta al artículo 842 del Código Civil (el que nos permite entrar en tierras ajenas sin permiso previo) y no aumenta la superficie destinada a la caza de fauna silvestre, que se mantiene limitada al 15 % del territorio, según la legislación vigente.
Obligaciones de mejora ambiental
Se trata de una disposición puramente técnico-fiscal que introduce mayor transparencia y rendición de cuentas en la gestión de las instituciones privadas, manteniendo inalteradas las obligaciones y limitaciones ya establecidas por la legislación vigente. Esto les permite gestionarse como empresas, sin verse obligadas a prestar servicios de forma ambigua o irregular, manteniendo al mismo tiempo las obligaciones de mejora ambiental en beneficio de la biodiversidad y el mantenimiento del hábitat. La protección de la caza, para ser efectiva, requiere propuestas concretas y participación en los procesos políticos de elaboración de normativas, no interpretaciones alarmistas que solo sirven a los intereses de quienes discrepan con ella. El origen de esta enmienda y su verdadera urgencia para la caza y los cazadores sigue siendo una cuestión de decisión política, dado que la enmienda propuesta a la Ley 157/92 sigue sin estar clara. En todo caso, esperábamos, y seguimos esperando, una regulación del régimen fiscal de las Zonas Territoriales de Caza y los Distritos Alpinos, para aportar la tan necesaria claridad ante las opiniones contradictorias de los inspectores fiscales de todo el país.
Gestión activa de la tierra
La enmienda en cuestión también pretende promover la gestión activa del territorio, valorizando las zonas del interior, a menudo marginales, pero de gran importancia para la biodiversidad, el mantenimiento del tejido social y la supervivencia de las comunidades locales que viven, trabajan y transmiten valores y tradiciones en peligro de desaparición, de los cuales la caza es un componente clave. Porque, como también cabe destacar, el medio ambiente requiere inversión económica para una gestión adecuada. A menos que, como hacen algunos ambientalistas, creamos que la naturaleza se autorregula y que el medio ambiente se puede proteger solo con palabras. Cabe recordar, sin exagerar, que las instalaciones de caza privadas son frecuentadas por un gran número de cazadores, en particular los agroturismos y las fincas cinegéticas, no solo para salidas de caza, sino también para adiestramiento canino, competiciones, concentraciones y exhibiciones caninas.
No hay nada de qué avergonzarse
Pensemos en los cazadores alpinos que, una vez que termina octubre y los planes de sacrificio se cancelan rápidamente, o bien se dedican a la caza de becadas y jabalíes, o bien, debido a la opción de caza que impide el acceso a las llanuras del ATC, solo les queda la opción de cotos de caza privados. Y seamos claros, esto no es nada de qué avergonzarse. Quizás la clave para mejorar las condiciones de caza podría ser construir una buena gestión ambiental y de la fauna con una mayor simbiosis con el mundo agrícola, exigiendo que los impuestos nacionales y regionales que cada uno paga por la caza se destinen a compensar a quienes se ganan la vida con la agricultura, a dejar terrenos sin cultivar, a evitar la tala del último seto o la plantación de nuevos en lugares menos importantes, y a garantizar su mantenimiento, siempre con la debida verificación de su implementación real. Sin embargo, de una cosa podemos estar seguros todos los cazadores, independientemente de la asociación a la que pertenezcamos: no apoyemos la caza contra otros; No cumplimos con nuestro deber si no intentamos cada día, en el esfuerzo de diálogo y de discusión, aunar fuerzas en defensa de nuestra pasión (fuente: FIDC Brescia-Cacciapensieri).







































