la nota oficial
Durante años, la coexistencia de grandes depredadores y ganadería en Italia parecía un callejón sin salida regulatorio, un limbo burocrático donde los ganaderos siempre pagaban las consecuencias, obligados a lidiar solos con los daños causados por la depredación. Finalmente, sin embargo, una declaración oficial del ISPRA (Instituto Nacional Italiano para la Protección e Investigación Ambiental) aclara la situación de una vez por todas. La carta, firmada por el Dr. Piero Genovesi y dirigida a nuestro presidente, Niccolò Sacchetti, desmiente cualquier excusa: las regiones y provincias autónomas tienen plena potestad para actuar y pueden hacerlo de inmediato. Analicemos juntos por qué esto representa un punto de inflexión concreto y qué cambios traerá para la protección de nuestro sector ganadero.
El nuevo marco regulatorio: mayor autonomía para los territorios.
El punto clave de la aclaración de ISPRA reside en la transposición nacional de las enmiendas adoptadas por la Unión Europea, formalizadas mediante el decreto del Ministerio de Medio Ambiente y Seguridad Energética (MASE) del 6 de noviembre de 2025. El lobo ha sido oficialmente incluido en el Anexo E del Decreto Presidencial 357/97, reduciendo así su nivel de protección legislativa. ¿Qué implica esto en la práctica? La gestión de la especie ya no requiere exenciones del Ministerio de Medio Ambiente y Seguridad Energética, puesto que la potestad de decisión se ha transferido directamente a las regiones y provincias autónomas.
Porque ya no hay excusas para esperar
El aspecto más positivo de la carta de ISPRA es la significativa simplificación de los procedimientos burocráticos. El instituto ha aclarado inequívocamente los siguientes puntos:
Se acabó la espera del plan nacional: El plan nacional para la especie lleva más de 10 años en debate en la Conferencia Estatal-Regional, pero la ISPRA ha dejado claro que este paso no es un requisito legal y no es estrictamente necesario para activar las intervenciones de gestión.
La opinión de la ISPRA es obligatoria pero no vinculante: Las regiones y provincias autónomas pueden adoptar resoluciones relativas a la gestión y eliminación de lobos problemáticos tras obtener la opinión técnico-científica de la ISPRA, que es obligatoria pero no vinculante.
Conciencia plena de los daños: El instituto confirmó ser plenamente consciente de los problemas críticos relacionados con la depredación de lobos en explotaciones agrícolas y ganaderas, y recopiló datos para proporcionar una base objetiva y facilitar la toma de decisiones.
¿Qué cambia en términos concretos?
Esto significa que la responsabilidad recae ahora completamente en los gobiernos regionales. Quienes siguen dilatando el proceso, escudándose en la excusa de que "no existe un plan nacional", en realidad están ignorando el marco regulatorio establecido por el organismo técnico. Ya no es aceptable simplemente apoyar a los agricultores y luego no tomar medidas concretas. Otra excelente noticia para la seguridad del ganado se refiere a las herramientas disponibles para combatir directamente a los llamados "lobos confiados", es decir, aquellos que han perdido el miedo a los humanos y se acercan con frecuencia a zonas pobladas o pastos protegidos. Hasta ahora, el uso de herramientas disuasorias activas se veía obstaculizado por interminables trámites de autorización. Sin embargo, la ISPRA aclara que el uso de balas de goma con fines disuasorios puede ser regulado y autorizado de forma independiente por las regiones y provincias autónomas, sin necesidad de autorización adicional del Ministerio de Medio Ambiente y Seguridad Energética. Se trata de una herramienta práctica, inmediata y no letal para reeducar al depredador y evitar las actividades humanas.
Pragmatismo profundo
La postura de ISPRA, en respuesta a algunas de nuestras preguntas específicas, demuestra un profundo pragmatismo y cercanía al mundo rural. Reconocer que la protección de la biodiversidad no puede ignorar la supervivencia de quienes viven y cuidan la tierra —los agricultores— es el primer paso hacia la convivencia sostenible. Ahora les toca a las regiones: los instrumentos legales y las directrices técnicas ya están en vigor. Es hora de poner en marcha planes de gestión regional oportunos, eficaces y valientes. El tiempo de espera ha terminado oficialmente (fuente: AB – Agrivenatoria Biodiversitalia).







































