Marco Efisio Pisanu, presidente de CPT Sardegna (Caza, Pesca y Tradiciones), respondió a las propuestas de laENPA Respecto a la actividad cinegética: “Conviene recordar un hecho que a menudo se ignora en el debate público: en Italia, la caza solo está permitida sin antecedentes penales. Los cazadores son personas investigadas y capacitadas que se someten a exámenes médicos y psicológicos y son responsables de sus actos. Este riguroso proceso de selección garantiza la seguridad y la competencia. La caza no es improvisación ni folclore, sino parte integral de la gestión territorial. Contribuye al monitoreo de la fauna silvestre, la protección de la biodiversidad y el control de enfermedades que pueden afectar tanto a los animales domésticos como a los humanos. Sin esta contribución, el Estado tendría que asumir estas mismas actividades, lo que resultaría en costos muy elevados y mayores dificultades operativas. También es necesario aclarar la seguridad: los accidentes de caza se encuentran entre los más bajos en general en comparación con otras actividades al aire libre, como el senderismo, el ciclismo, la equitación y la recolección de setas. Hablar de los cazadores como un peligro ignora datos reales y verificables.".
Sin fundamento
"En este contexto, algunas propuestas presentadas por ENPA parecen infundadas:
- Prueba de alcoholemia obligatoria, como si la irresponsabilidad fuera la norma y no una conducta ya severamente castigada por la ley
- Baberos con numeración visible, una medida más parecida a un sistema de archivo que a una intervención de seguridad
- Chalecos antibalas para perros, una solución que demuestra el desconocimiento de la caza y de los datos que la conciernen."
Atención hospitalaria
"Aún más preocupante es la propuesta de obligar a los cazadores a pagar el tratamiento hospitalario en caso de lesión. Esta postura ya no concierne al mundo cinegético, sino a un principio constitucional: la sanidad pública es universal y no selectiva. Abrir esta vía significaría perseguir a cualquiera que participe en una actividad considerada de riesgo o impopular: escaladores, ciclistas, surfistas, fumadores, veganos. Esta no es la idea de la sanidad garantizada por nuestra Constitución. Estas propuestas no protegen a los animales, ni a las personas, ni al medio ambiente. El medio ambiente y la biodiversidad merecen decisiones basadas en la competencia, la responsabilidad y datos verificables. No son necesarias medidas punitivas dictadas por ideologías, que sirven para crear enemigos en lugar de soluciones. El mundo cinegético no pide privilegios, sino respeto por su papel, reconocido por la normativa, el trabajo de campo y la colaboración con organismos públicos y científicos. La protección del medio ambiente no se hace contra nadie, sino con quienes trabajan con él a diario, con competencia y responsabilidad.".



































