perturbación antropogénica
Los animales, en particular las aves y los mamíferos, responden a la perturbación humana reduciendo el uso del espacio y los tipos de hábitat, especialmente en áreas remotas, generalmente menos afectadas por la presencia humana. Esta es la conclusión de un estudio publicado recientemente en la prestigiosa revista Science, realizado por un grupo de institutos de investigación, entre ellos la Fundación Edmund Mach. El artículo, titulado "Efectos interactivos de la presencia humana y la modificación del paisaje en aves y mamíferos", incluye entre sus 82 autores a Federico Ossi, tecnólogo de la Unidad de Ecología Animal del Centro de Investigación e Innovación FEM. Ossi, junto con Francesca Cagnacci, jefa de la misma Unidad de Investigación, también participó en la creación y coordinación del grupo de investigación. Iniciativa de registro biológico de COVID-19.
Las diversas respuestas
Este artículo presenta los resultados de un estudio a gran escala sobre el movimiento de mamíferos y aves para analizar su respuesta a la perturbación humana. Específicamente, durante los muestreos realizados en Norteamérica, los autores analizaron si el área utilizada por los animales y los tipos de hábitats que utilizan cambian en relación con la presión humana. Esto se logró comparando los datos recopilados en 2019 (el año de control) y 2020, un año en el que la presión humana cambió radicalmente debido a los períodos de confinamiento relacionados con la pandemia de COVID-19. Específicamente, en ambos años, la presencia humana se midió utilizando índices precisos basados en teléfonos móviles, lo que permitió una cuantificación sólida e innovadora de la presencia humana dinámica en un área determinada. Los datos de movimiento animal se recopilaron utilizando sensores de registro biológico (por ejemplo, collares de radio GPS).
Contracción en el uso del espacio
Al comparar los datos recopilados en 2019 y 2020, se observó que la mayoría de las especies estudiadas, especialmente en zonas remotas, mostraron una disminución general en el uso del espacio y en los tipos de hábitat al ser sometidas a la perturbación humana. Por otro lado, el estudio también reveló que las respuestas de la fauna a la presencia humana son extremadamente variadas, por lo que las generalizaciones suelen ser engañosas. En consecuencia, las acciones de conservación y gestión deben adaptarse al contexto local en el que se encuentra cada especie. Los hallazgos, obtenidos en Norteamérica, permiten una reflexión más amplia sobre el efecto de la presión humana en el comportamiento animal: extrapolables a escala global, también son válidos en el contexto alpino (fuente: Provincia de Trento).







































