El lobo y la biodiversidad
La Fundación UNA (Man Nature Environment) Apareció hoy en uno de los principales periódicos italianos, el Corriere della Sera. ¿El motivo? Abordar el problema de los lobos, que desde hace tiempo ha generado un debate interminable y, sobre todo, confusión. La organización, fundada en 2015, tiene ideas muy claras al respecto:El lobo es un componente importante de la biodiversidad italiana, pero su creciente presencia en zonas pobladas genera serios conflictos con la ganadería, la agricultura y otras actividades humanas, a veces incluso poniendo en riesgo la seguridad. Gestionar esta especie implica encontrar un equilibrio entre la conservación y la protección de las comunidades rurales, reconociendo un principio fundamental: los recursos deben asignarse a las especies que más necesitan intervención para su conservación, como se indica en la revisión periódica de la Lista Roja de la UICN.".
Imitar a otros países europeos y más allá
Igualmente precisas son las palabras de Renata Briano, directora científica de la Fundación UNA: “El verdadero problema no es la desclasificación del lobo, sino su gestión. La recuperación de la especie también es el resultado positivo, aunque parcial, del Plan de 2002. Precisamente por ello, hoy es necesario aplicar plenamente sus principios: una intervención urgente y eficaz en las poblaciones problemáticas, incluso mediante la eliminación de ejemplares individuales, como se ha hecho durante años en la gran mayoría de países europeos y no europeos, para garantizar la coexistencia y la protección de todas las poblaciones, especialmente en zonas de presencia histórica.".
Lucha contra la caza furtiva
Según Briano, además, “Es fundamental preservar la presencia humana en el campo y la montaña, así como las actividades que los sustentan, como la ganadería, la agricultura y el turismo, evitando que el abandono de tierras se convierta en una verdadera emergencia. En un país altamente antropizado como Italia, donde la densidad de lobos se encuentra entre las más altas de Europa, seguir considerándolo un animal intocable implica abandonar la gobernanza autoritaria, alimentar los conflictos sociales, el daño económico y prácticas ilegales como la caza furtiva. El lobo es hoy una especie sana: no debe ser abandonada, sino gestionada responsablemente, junto con las iniciativas de prevención, la lucha contra la caza furtiva y la atención al creciente problema de la hibridación con perros.".






































