Falsedades y controversias
El Comité Directivo de las asociaciones nacionales de caza reconocidas (Federcaccia, Enalcaccia, Arcicaccia, ANLC, ANUUMigratoristi, Italcaccia) y el CNCN – Comité Nacional de Caza y Naturaleza, intervienen con firmeza para desmentir y rechazar las falsedades y controversias demagógicas que han estado circulando en los últimos días en algunas plataformas y canales cercanos a los círculos de caza. Movimiento 5 EstrellasLas acusaciones de que el gobierno actual está haciendo "regalos" a los cazadores desviando recursos financieros de servicios esenciales, empezando por la sanidad pública, son totalmente infundadas y responden únicamente a un arraigado prejuicio ideológico contra la caza. Forman parte de una campaña más amplia destinada a influir en la opinión pública en contra del debate parlamentario sobre la reforma de la Ley 157/92.
Los bolsillos de los contribuyentes
Es necesario restablecer la realidad jurídica y económica: los fondos asignados a las asociaciones de caza reconocidas no tienen impacto en los bolsillos de los contribuyentes ni en la recaudación general de impuestos. Se trata, más bien, de un reembolso parcial de las tasas de concesión gubernamentales que los cazadores deben pagar anualmente para la expedición y renovación de su licencia de armas. Hablamos de 5 euros por cazador, de un total de 173 euros de la tasa de concesión, destinados a este fin específico. De estos 5 euros, no se reembolsa la totalidad, sino solo el 40%. Es decir, 2 euros (el precio de un café), que cada cazador —no cada ciudadano—, mediante este mecanismo, entrega a las asociaciones de caza que lo representan para que realicen tareas que, en muchos casos, deberían ser gestionadas por las administraciones públicas, lo que supone una pérdida de tiempo y dinero. En esencia, es un alivio para las finanzas públicas, no un aumento. Este mecanismo de reembolso está explícitamente consagrado en el artículo 24 de la Ley Marco 157/92, vigente desde hace más de treinta años. Esta asignación es técnica, condicionada y automática, y ha sido debidamente refrendada y desembolsada por todos los gobiernos en la historia de la República, incluidos los liderados por Giuseppe Conte. Utilizar esta partida presupuestaria hoy como un favor político demuestra una profunda ignorancia de la legislación estatal o, peor aún, un intento deliberado de desinformar a la ciudadanía.
Un patrimonio neto
La caza representa un activo neto para las arcas públicas y para la conservación del territorio: cada cazador paga cientos de euros anualmente en tasas de licencia gubernamentales y regionales, generando decenas de millones de euros en ingresos totales para el Estado. A estas sumas se suman las tasas de inscripción en las Zonas Territoriales de Caza y las Secciones Alpinas (ZCA). Estos fondos privados se reinvierten íntegramente para cubrir los daños causados por la fauna silvestre a los cultivos agrícolas, llevar a cabo trabajos de restauración ambiental y financiar la gestión de la fauna silvestre en beneficio de la biodiversidad. Sin la contribución financiera y el trabajo de campo de los cazadores, los costes de los daños a la agricultura, las intervenciones de conservación de la fauna silvestre y el monitoreo del territorio recaerían íntegramente sobre los presupuestos comunitarios y regionales.
La comparación con las asociaciones entre animales y medio ambiente
El Comité Directivo invita al público a reflexionar sobre un flagrante doble rasero: los grupos ecologistas y de defensa de los derechos de los animales reciben una financiación pública sustancial y continua, tanto estatal como regional, así como acceso prioritario a las principales convocatorias europeas de propuestas (como los proyectos LIFE). Con demasiada frecuencia, estos fondos no se traducen en una gestión eficaz sobre el terreno. Un claro ejemplo es la gestión de los grandes carnívoros. Se han destinado y gastado más de 20 millones de euros de fondos públicos a lo largo de los años para el seguimiento de los lobos y supuestos proyectos de gestión (como las distintas fases de proyectos transfronterizos y europeos). Se trata de recursos ingentes, pero en realidad, las comunidades locales y los agricultores se ven obligados a gestionar una proliferación descontrolada de depredadores sin una gestión real y eficaz de la especie, más allá de los recuentos —que siempre están muy subestimados— realizados por los habituales «expertos».
Único objetivo: alimentar el odio social.
Siguiendo el mismo criterio, ¿acaso estos fondos no se desvían también de la sanidad, la educación y el bienestar social? La caza en Italia es una actividad autosostenible regulada por leyes muy estrictas, que genera beneficios económicos vitales para la protección del medio ambiente. La Sala de Control de la Caza advierte a quienes sigan difundiendo datos distorsionados o manifiestamente falsos con el único fin de incitar al odio social contra un grupo de ciudadanos honestos y respetuosos de la ley que contribuyen directamente al sistema tributario del país (fuente: Federcaccia).




































