
En particular, es la presencia masiva de verracos para representar el peligro principal. En las lecciones participaron 40 cazadores: se trata de personas que estaban en posesión de la titulación para actividad de control y caza de selección de jabalí. Su experiencia es, por tanto, un hecho y su implicación se hará realidad a través de planes de abatimiento específicos programados por la Región. Además, la actividad cinegética estará acompañada de guardias voluntarios que serán designados por la Policía Provincial.
Los ungulados también están estropeando la cultivos más valiosos del Padule, como lamentablemente ocurre en otros espacios naturales toscanos. De esta forma se preservará la actividad agrícola, junto con especies de gran interés para la conservación. Recién en octubre los cazadores de Monsummano Terme habían hecho una espacio educativo para las escuelas de esta zona, un diorama con estampados de fauna local y otros objetos típicos de la zona húmeda.






































