
La expansión del consumo de carne de caza fuera de los contextos estrictamente familiares de los practicantes ha tenido indudables beneficios en cuanto a la imagen de la sociedad y la aceptación de la caza y los cazadores. En este contexto de disponibilidad de carne de caza, derribado mientras caza o como parte de planes de contención, y solicitudes de consumidores y restauradores, el Ministerio de Salud, a través del convenio entre el Gobierno, las Regiones y Provincias autónomas de Trento y Bolzano firmado el 25 de marzo, definió nuevas directrices nacionales sobre higiene de la carne de caza. Estas directrices tienen por objeto armonizar las indicaciones relativas a la higiene de la producción de carne de caza silvestre, tal como se define en los puntos 1 y 5 del Anexo I del Reglamento (CE) No. 853/2004 así como las actividades de control oficial relacionadas en el territorio nacional. En general, la caza y / o la carne matadas se pueden utilizar para:
• consumo por el cazador o el cesionario del jefe sacrificado en un Plan de Control;
• puesta en el mercado como suministro directo de pequeñas cantidades por parte del cazador al consumidor final o al minorista local;
• puesta en el mercado con el fin de mercadeo a través de un establecimiento reconocido.
Estas nuevas directrices deberán implementarse a nivel de cada región individual para que sean operativas y se adapten rápidamente a las realidades locales. En todo caso, identifican las figuras, estructuras y métodos para poder abastecer o comercializar carne de caza silvestre muertos durante la caza o el control de la vida silvestre.






































